1 000 millones de seres humanos viven con menos de 1 dólar
al día. Cooperar con el desarrollo es luchar contra la
pobreza y por la dignidad de las personas.
Los presupuestos destinados por las autoridades públicas
belgas a la cooperación para el desarrollo representan
un 0,37% del PIB, es decir, aproximadamente 950 millones de euros
al año.
La cooperación belga cuenta con varios actores.
La elaboración de los programas de cooperación se
ha encomendado a la Dirección General de la Cooperación
al Desarrollo (DGCD), que forma parte del Servicio Público
Federal de Asuntos exteriores, Comercio Exterior y Cooperación
al Desarrollo.
La Cooperación bilateral directa está organizada
de estado a estado. El Estado Belga, representado por la DGCD,
define con el país socio en el programa el marco de las
acciones, lo que comprende los proyectos, los programas de formación,
la asistencia técnica, la cooperación económica
y la disminución de deudas. La Ley que organiza la cooperación
bilateral fijó las intervenciones en 18 países como
máximo y definió sectores prioritarios, con el fin
de responder de la forma más eficaz a las necesidades del
país al que se ayuda.
Países socios
Para lograr un impacto significativo en las posibilidades de desarrollo
de un país, es necesario destinar una cantidad determinada.
Por ello la Ley concentró la ayuda belga en un máximo
de 18 países: Sudáfrica, Argelia, Benin, Bolivia,
Burundi, Congo, Ecuador, Malí, Marruecos, Mozambique, Níger,
Uganda, Palestina, Perú, Ruanda, Senegal, Tanzania y Vietnam.
Planteamientos sectoriales
La cooperación bilateral directa se limita a 5 sectores:
cuidados sanitarios básicos, formación y educación,
agricultura y seguridad alimentaria, infraestructura de base,
consolidación de la sociedad (que incluye la prevención
de conflictos) y a 3 temas transectoriales: igualdad de oportunidades
para hombres y mujeres, medio ambiente, economía social.
www.dgcd.be